viernes, 18 de febrero de 2011

EL ANSIA Y YO Poemario Antología
Montanari Editores Buenos Aires 1965

a mi padre

Padre,
hoy que tu muerte saetó mi vida caprichosa
voy a hablarle a tu recuerdo
que salpica como savia alimenticia mi sangre conmovida.

Padre,
hoy que mis briosos días parias
dejaron de ser paralelos a tus tranquilos,
hoy, que soy carcomido por los sin los tuyos,
hoy y siempre que ti día se mece en lo eterno,
hoy y siempre,
sufriré la hemorragia de tu recuerdo fluyente
en las venas compactas de mi recuerdo.
Ya no podremos remover pensamientos
en genésicas tardes de enero a diciembre,
ni tu razón premiará mis hambrientas preguntas
porque el hambre me ha sido prohibida.
Recuerdo que tu voz firme y carrasposa, que aún tañe en mis ideas,
Proclamaba aforismos, indelebles forjadores de mi intelecto.

A ti, que conocí de años viejos y de espíritu reposado y medicinal;
a ti, que acompañaste mi infancia
con el afán de palabras drásticamente sabias;
a ti, que poblaste mi adolescencia de actitudes valientes,
a ti padre, este vivirte muerto.

Ahora que has muerto padre,
---ahora que sólo eres recuerdo de albores desintegrados,
etérea máscara del recuerdo resignado,
terrosa circunstancia primigenia,
coágulo de ceniza insomne como el mar---,
ahora, comienza a envejecer.

Ya no lates:
muerdo dolor y amor comprimido y respiro tu ausencia amanecida
para que el recuerdo te viva muerto.


Ella y yo
Cuando todas las esencias de tu alma-saeta
prendan la radiación apagada de mi mustia soledad,
áureos cofres de praderas fulgentes
perpetuarán los nidos de los huevos-amor.
Extraordinarios resplandores de prístinos erotismos
perdurarán en las furias poseedoras
en que dos almas más amor es sólo una.
Cuando tu, mujer polifacética parida de la lucha,
mujer disconforme con su sino,
patrocinadora de mis anhelos sanguíneos,
ya consustanciada con mi vivir ondulatorio,
ferviente sombra de mi tenacidad,
proyectes tu ansiar usurpante
en la potra médula de mis glándulas locas de espejismos,
en la vampira mordedura de mi pasión,
en los ósculos de nuestras almas:
seremos amor.
Cuando tu hablas, yo me pliego,
hay un muro-armonía entre nosotros.
Cuando te hablo, me bebes el decir,
hay un ansia inaudita entre tu y yo.
Cuando nos hablamos, cohabitamos,
late entre nosotros un sublime furor.
Nos respiramos furiosamente,
tu y yo, nosotros-uno.

Allá donde acurruco los sonidos de tu alma
y mi húmeda pena silba con la tuya,
los hexágonos ocres de tus sentires eléctricos
funden mi angustia con relampagueante luminosidad de pupilas.
Allá, donde el beodo oleaje de nuestro amor perdura
apresado por los brazos-tiempo de idilios incansables,
allá, en ese filoso fluido de acelerada ilusión
donde titilamos agazapados inmanentes
fermentando compactas vivencias-creaciones,
te siento deslizar por las arterias de mi salud
tanto como presiono tu ansiar,
y tu alma y la mía como encadenado coloide
es la linfa nutricia de nuestras larvas-amor.

Hembra:
multisonante solidez de ofrendados labios-tajo,
poderosa entidad de senos y drogas,
de empírico voraz deseo de sexo poseído,
sibilante anguila del lecho transpirado,
de hirvientes gestos fluyentes
secretores de enormes profundidades de amor:
eres la desenfrenada corporeidad de mi ilusión
comprimida en mi alma seducida.
¡Fúndeme,
y encenderás incandescencias dentro de tu piel!

Cuando no soportes más tu soledad
y te embargue la pasión célula por célula:
exudarás vida, transfigurarás odiseas, crearás tu tierra.
Cuando tu pasión sea adulta y se amalgame con la mía,
convertiremos ese acoplamiento de almas
en la esencia de un solo ideal.
Cuando surques la fogosidad de mi piel
mojada por tu sudor, recorrida por tus ansias,
cuando el volumen cálido de tus senos
y las tersas curvas vírgenes que te forman
se posen sobre mis dedos oculares,
el núbil fuego de tu cuerpo venusiano
será absorbido por mi virilidad y entonces seremos.
Cuando tu sexo,
membrana sensible hecha de deseos y futuro me cobije,
y metabolizando mi alma constreñida
la catalice en paraísos y locuras,
y todo yo
sea sangre comprimida cuando recorra fascinado
los aflorados gemidos de tus muslos hambrientos,
los pétalos de tu alma genital:
entonces seremos.
Cuando respirando el denso resplandor de carnes encendidas,
alimentado por la aullante electricidad
que emana la fricción de poros sobre poros,
y nuestros espasmódicos gestos de ansiedad-ansiedad
de la fusión del orgasmo sea,
nuestro torrente vital huracanadamente será.
Cuando toda tu, hembra insólita y todo yo macho sombrío
Sea todo nosotros y todo nosotros amor:
¡entonces seremos!


El ansia y yo
¿Qué quizás soñando estoy,
Aunque despierto me veo?
No sueño, pues toco y creo
Lo que he sido y lo que soy.
…………………………..
Y si me viste primero
A las prisiones rendido,
Fue porque ignoré quién era
Pero ya informado estoy
De quién soy y sé que soy
Un compuesto de hombre y fiera.

Pedro Calderón de la Barca La Vida es Sueño

Como la utopía de homúnculos gestados
son las fantasías del trovador de ensueños:
es en los oníricos manjares de sus torres espirituales
donde el bardo heteróclito lame su locura.

En este rosedal fastuoso
maloliente y prostituido pero todavía virgen;
sobre esta tierra plena de gérmenes construidos de esperanza,
plena de perversiones y fatuas suficiencias,
pie con pie estamos.

Vivimos en un mundo tan asesino de sí
como constructor de su realidad.
Soy un individuo rodeado de individuos:
cada uno girando en su propio círculo.
Libertad, justicia, amor: son casi utopías,
Ilusiones que nos esforzamos por no perder.

No construyo mi existencia sobre el drama.
Siento el vigoroso latir de la vida:
impacto alucinante que machaca mi sentir y pensar,
y constantemente alertado
me conmuevo y asombro ante este hecho simple y magno
aunque no lo comprenda.
Por eso trabajo aguijoneado por la voluntad que crea fuerzas,
para tratar de comprender,
para expresar, apresando en las sombras
las formas de mi pasión,
la vida de los organismos que me circundan.
Vitalismo, sensualidad y ansia de espacio sideral
son la energía de mi acción,
único medio del que dispongo
para poseer mi vital dosis de libertad.

Soy alguien de este país.
Crezco en soledad junto a mi esperanza detrás de mi ambición.
Cohabito un idilio con la vida superando escepticismos.
Perpetúo sentires auscultando mi angustia
que evoluciona hasta ser lucha
y cabalgando desbocadas ilusiones
íntimo a mi existencia a convertirse en creación.
Es la vivencia ardiente de los cánticos solares presionando mi ansiar.

Soy preso,
---en los años-errores que son la resaca de mi aprender a vivir,
en el lúbrico momento de mi efímera vida de hombre
en que soy prehistórico del futuro conquistador de mundos---,
pero todavía sigo estando.
Aquí estoy y el arte en mi.
Mi soledad hablada con seres de ayer o mañana.
Con mis dedos visuales y mis táctiles ojos.
Con mis días y mis hijos lejos.
Solo.
Nutrido con hormonas-turbinas genitoras de fuerzas.
Con formas que mis ansias construyeron volteando maleza parásita.
Con los humildes soles por mi encendidos
con pasión, por voluntad, por no apagarme.
Solo,
en mis mañanas claras, laboriosas,
en los días rojo-calientes en que todo se ve con ojos eróticos,
y mil hembras callejeras sacuden mi sensualidad,
delante de célibes frías noches.
Aquí estoy en mis obras sumergido;
detrás de mis ideas, de mi lucha hecha arte.
Golpeándome. Avanzando, por ir, por ser,
Soportando quedarme más allá de todos mis sentires, debatiendo.
Abierto a ti amor adulto, para integrarme.

(Son las múltiples variantes de natura-infinitud
lubricando mis fuerzas-voluntades;
las ditirámbicas energías universales salpicadas de meteoros,
que muerden mis tensiones esotéricas.)

La espesa carga de agua que son mis células,
cabalgan la gris sonoridad de mi angustia
torvamente dosificada según los días:
convergen hendiendo mi sangre, beben mi carne, agrian mi voz.
Erguido sobre estantes ilusorios o tumbado sobre mi fangal,
relamo esféricas-fatuas petulancias.
Como esperma de pez depositado en el agua
el azar circula en derredor atornillándose a mi esperanza,
y la ninfa perpetua de la ilusión de mi ilusión anhelante
martilla mis ansias sin arribar jamás.
Es un constante fornicar estrellas.

Veo fabulosas sensaciones de erectos toros con negras crines
Blandiendo puñales rojos de reflejos
Agudos y asesinos como venenosos clarines.
Velo la pesca de sustancias germinales
y vendado con tules de martirios
arremolino las tensiones aquí donde gimen los confines.
Aquí, donde el yo prostituido es más largo que el amor
cualquier coraje muere en el olvido.
Aquí donde rufianes mastican corrupciones
cualquier hombre desgaja inútiles sonidos.
Aquí donde pétreas razones se pudren en el terror
y todo humanismo es ansia fenecida.

Soy sangre-lava que revienta propulsando
conglomerados de sentires paridos en la irrealidad.
Soy tierra que fermenta e inconsciente intuye,
cuando extraigo del ostracismo de mi alma-placenta
segmentos de caudal-futuro,
gérmenes de la recóndita caverna fetal.
Soy combinación de melodías y sueños,
vivo en la penumbra que conspira
verdades calientes, lacerantes y bellas.

Yo, terciopelo de hierro incrustado de ciénagas y afanes,
taciturno arrebujado en mi inocencia desgarbada,
triste como extraño mineral corroído.
Yo, polifacética entidad de intuiciones, deberes y nulidades,
Elocuente mezcla de realidad y fantasía,
asqueado remanso multicolor del ostracismo,
feliz comunidad agresiva y desgraciada
moradora de la opaca espesura de los ánimos congelados.
Yo, enjambre de preguntas sin respuestas,
manojo de especulaciones ilusas,
estómago de mis ansias,
piloto ciego columpiador de maravillas.

Yo, apuñalado espécimen que regala ideales barajando belleza,
febril mago armador de espejismos
de esféricas pirámides estriadas y azules.
Y soy yo, hormiga intelectiva, que recomienzo mi labor de formas
Sobre mi voluntad de ahíncos, sobre mi tesón de voluntades.
Y soy yo, alma encarnada, estupendo gusano,
el que, donde cornúpetas bestias agonizantes
victorean el jubileo de necias glorias,
---mientras el rencor de los cobardes nos espía---,
y triunfan los vicarios de las “virtudes” de moda,
forjaré el trono inconquistado,
con ademán virgen de esta vital necesidad expresiva:
genésica, muriente y constructora.

Y quedo aquí, tan igual como distinto a todos,
pleno, feliz, disconforme como tantos;
despierto, expectante: encontrando.
No queriendo dejar de ser: empecinado,
allá en las profundidades del alma-coraje
donde metabolizan glándulas y segregan caldos esenciales,
en ese día corto y robusto de mi vida: muriendo,
y absolutamente solo, como todos.

Te he dicho que he nacido mucho y que he muerto uno solo.
El niño que llega es una multitud innumerable que la vida
muy pronto reduce a un solo individuo, aquel que se manifiesta
y muere.
Sócrates a Fedro en un diálogo de Paul Valery